Tenía mono de volar y el día prometía, y hemos acertado. Oí la petición de mi hijo de ir a volar, y hoy he cambiado, mi amor por la bicicleta, por mi pasión por los aviones.
El vuelo ha sido perfecto y muy bonito, tanto por el paisaje que nos regala "La Mancha" en esta época del año, como por las condiciones meteorológicas inusualmente buenas para estas fechas.
La térmica, aunque había que currársela, nos ha sorprendido con tasas de ascenso de hasta 3 metros por segundo, lo cual nos ha hecho subir a más de 1200 metros sobre el suelo.
Te mando unas fotos que he sacado en los momentos en los que mi hijo tenía los mandos del avión, (es todo un piloto), por si quieres colgar alguna en la página.
JUZ





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