imagen mountain bike
14 de junio de 2009, entre pinares
del Viso

La cita hoy era a las 8:30 en la GPC. Como solamente saldríamos Juz y yo, habíamos decidido, y dado que llevábamos varias salidas seguidas utilizando vehículo a motor, rodar por nuestra zona. Nada mejor que nuestro cerro preferido, el Viso. Aprovecharíamos la ocasión para subir por su cara noreste, porque Paco no la conocía.

El día estaba nublado, gracias a Dios, porque cuando salió el sol, ya al final de la mañana, “pegaba” lo suyo. Y encima esa “calima” tan agobiante que llevaba desde al día anterior envolviéndonos… Menos mal que quedaba algo de la humedad que las lluvias del final de la tarde del sábado y de la madrugada del mismo domingo, habían dejado en el terreno; aunque la tierra la había absorvido ávidamente como es lógico en esta época del año.

La cuestión que se nos planteaba ahora era la de cómo llegar a la base noreste del cerro. La que da a Alcalá por la parte del puente Zulema. Como Juz prefiere no “pisar” asfalto, decidimos bajar por la tapia del cementario hasta el río Henares. Desde ahí continuamos por el camino de frente hasta la casa de labor, ahora abandonada, y luego girar a la derecha para pasar el puente del río por la finca de Soto de Aldovea.

Paco y yo estábamos disfrutando estos primeros kilómetros del relativo frescor de la mañana en amigable charla. Bueno, más bien monólogo porque enseguida monopolicé la conversación, como siempre. Que hablo hasta por los codos a esas horas de la mañana, parece que siempre ceno lengua, je, je. Disculpa Paco la cháchara matutina.

Nada más pasar por debajo de la carretera que lleva a Alcalá desde la rotonda de la de Loeches, Juz me hace parar porque a oído el maullar de un gato. Luego se demostraría que era más bien un gatito y que nada más verlo comentó que si su hija le llega a ver, se lo habría llevado para casa. Bueno eso era un decir, porque el “asalvajado” gatito, en principio vino hacia nosotros pero enseguida se marchó a “su bola”.

Proseguimos la marcha y tiramos de frente en dirección a Torres de la Alameda. Cuando llegamos a la altura del sendero que ataja en dirección a la base del cerro por su cara suroeste, decido continuar subiendo el repecho y enlazar más adelante con la carretera que baja del cerro.

En principio pensaba bajar hasta la carretera y girar a la izquierda para meterme por la urbanización Zulema, pero al final decido subir un poco el Viso y deviarme campo a través por su derecha y llegar hasta la parte trasera de la urbanización.

Nos unimos a un grupo de bikers que iban bromeando entre ellos, que si subían por aquí, que si subían por allá, que si por la parte de atrás del Viso, que si… Eran aproximadamente unos cinco y como llevaban la misma dirección que nosotros atravesamos la zona de labor juntos. Al llegar a la zona de la urbanización se pararían a arreglar un pinchazo. Nosotros continuaríamos para adentrarnos por la urbanización en busca de la carretera que baja al puente Zulema.

Paramos un par de veces para hacer algunas fotos y como yo no quería llegar hasta abajo, puesto que quería probar a “entrar” por la zona de barrancos en una zona que ya estuvimos viendo Rebo y yo en una pasada vez, en una de la curvas nos salimos de la carretera y nos adentramos entre los pinos y empezamos a “andurrear”. Digo andurrear porque hemos estado una rato subiendo y bajando entre pinos y tirando de las bicis ¡Otra vez como la vez pasada, no lograba encontrar el camino que enlaza con el que buscábamos!

Al final y después de un rato de esquivar pinos y matorrales, he pinchado, ¡qué bien! He aguantado un poco porque tímidamente aparecía algo que parecía camino y cuando hemos constatado que verdaderamente lo era, debajo de la sombra de un gran pino los útiles hemos sacado para arreglar el entuerto.

Al principio no parecía ni sombra, porque como estaba nublado no se notaba la diferencia entre estar aquí o estar un poco más abajo, o más arriba ¡Aparentemente!, porque en cuanto ha salido el sol, el lugar era un alivio para nuestras cabezas, que ya había pasado el 40 de mayo y el astro rey calentaba lo suyo.

En vez de arreglar el pinchazo, que no localizábamos a simple vista, hemos usado una cámara de valvula “fina” que me regaló mi primo Moste y que llevaba en mi mochila desde entonces. Pero ha habido un inconveniente. La cámara era excesivamente fina para la 2.20 que mide mi cubierta delantera. Hemos tenido que inflarla a tope para que rellenara el hueco y aún así el resto del día he ido “rebotando”. Pero vamos, que “el asunto” no ha impedido que disfrutara esta mañana de domingo, de la ruta, de la compañía de un buen amigo y de este deporte. A los biciocios que han faltado, que sepan que se les ha echado de menos, ¿eh?

Por fin, y ya en camino, aunque bastante poco transitado y salvaje, hemos continuado por éste hasta dejar a la izquierda el que localizamos la pasada vez, cuando también hicimos de “cabras”. Pasado este cruce y continuando de frente, hemos llegado hasta el cruce del camino que esta vez, ya sí, sube a la cima del cerro ¡Uf, qué empinado se ve desde aquí abajo!

Este primer tramo es bastante empinado, tanto que te hace sentarte en el pico del sillín e incluso echarte un poco encima del manillar. No parece que estés tan cerca de casa. Te adentras por entre los pinos por este camino y tienes la sensación de estar en la sierra, bastante más lejos de lo que de verdad te encuentras. Tan solo oyes, y de vez en cuando, un cierto rumor lejano producido por los aviones al despegar en las cercanas pistas del aeropuerto de Barajas. Los coches han dejado de sonar y ahora lo que oyes es el viento entre las ramas de los pinos y jaras, los cantos de coloridos jilgueros y de otras aves que pueblan por estos lares y a tu corazón, que debido al esfuerzo, retumba como un tambor. Me recuerda a cierta cuesta de Valverde de Alcalá que…, jajajajaja

Al cabo de un rato tus piernas empiezan a acostumbrase al esfuerzo y como se suaviza también la pendiente, aprovechamos para hacer alguna foto y seguimos subiendo. Un último esfuerzo, alguna que otra “zeta” y… ya estamos arriba.

A estas altura no iba bien de agua, no. Menos mal que Juz me ha regalado media naranja y me ha sabido a gloria. Gracias amigo.

Nos hemos comido unas barritas y sin más dilación nos hemos “tirado” hacia abajo. Ya no pararíamos hasta casa.

La vuelta la hemos realizado también por el Soto de Aldovea y por el puente del río, pero en esta ocasión hemos girado a la izquierda para buscar el relativo frescor de la ribera del río. Sí se ha notado, un poco por la cercanía de agua y otro poco por las zonas de sombra. El caso es que ese tramo se nos ha antojado como muy ligero. No tan ligero era el todoterreno amarillo que ha tenido que parar un poco a un lado del camino para dejarnos pasar y que conducía una jóven guarda de seguridad.

Enseguida estábamos ya en las inmediaciones del nuevo parque de los miradores y por una empinada subida nos hemos adentrado por él. Aquí he recibido una llamada de Moste para decirme que me esperaba para tomar el aperitivo con su mujer y la mía y para preguntarme si nos quedaba mucho. Nada, no nos quedaba apenas nada.

El último tramo he decidido acompañar a Juz hasta el puente de “Risi”, ya dentro del casco urbano, y callejeando en plato grande y dádome caña, he llegado a casa hecho una sopa. Un litro de agua nada más entrar y ala, a la ducha. Otra buena mañana para el recuerdo, en buena compañía y haciendo deporte en mountainbike.

Hasta la próxima amigos. Salud.

Una Respuesta a “Recorriendo en mountainbike los pinares del Viso”
  1. JUZ dice:

    Como siempre, una estupenda narracion de la excursion.
    No se puede añadir mas, todo esta como sucedio, bueno, que conste que yo tambien hable algo, si no lo hice mas fue porque la cuesta y el mar de mosquitos qu me lo impedian.
    JUZ :mrgreen: otro biciocio……………

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