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| La Pedriza, 17 de mayo de 2009 Moste, momentos antes de la caída Ver + fotos |
Llevábamos intentando hacer esta ruta más de dos meses. Bueno, repetirla, que algunos ya la habíamos hecho pero queríamos que los nuevos Biciocios la conocieran, pues es una de las más bonitas. Seguramente la preferida de alguno.
Después de diversos preparativos e intentos vanos debidos a climatología, ausencias por trabajo, fiestas y otras dificultades, quiso el destino depararnos esa mañana uno de los sustos más grandes que nos hemos llevado los Biciocios en el conjunto total de nuestras salidas, aunque ha habido otros
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Una caída de Moste con consecuencias más que aparatosas y unos momentos iniciales un tanto…, cómo diría, un tanto preocupantes, fue el origen.
El día había comenzado un tanto “torcido”. Primero en Torrejón, en el aparcamiento donde tenía aparcado mi coche. Habíamos quedado a las 7:55 y logramos salir a las 8:30, después de tener que volver a subir Moste a su casa y bajar las llaves de su coche para darme la llave inglesa que tiene para montar su portabicis de bola. El mío, por una desconocida razón, no aparecía.
Iniciamos la marcha y claro, con las horas que eran ya, Esteban nos llamaba diciendo que había llegado. Uf, qué agobio. Al rato Juz me llamaría también y en esas estaba cuando por un despiste mío, me metí como si fuera al centro de Colmenar Viejo. ¡Ya vamos, ya vamos! Además, con lo que me apetecía un “cafelito”.
Rectificación de camino y mientras tanto, llevo manos libres en el coche, ¿eh?, mientras tanto que Esteban y Juz, que llevaba en su coche a un nuevo Biciocio, Ángel M40, no se ven. Que si estoy en la iglesia, que si en la rotonda, que si en la gasolinera…
Al final llegamos, pero de “cafelito” na de na. Lo tomaríamos en el chiriguito…
¡Y un huev…! Justo al ir a entrar al aparcamiento de los chiringuitos, uno que va, lo cierra y nos indica que al siguiente. Bueno, pues nada, al siguiente. En el siguiente sí que había sitio para aparcar pero de “cafelito”…
Finalmente comenzamos a rodar como a las 9:50. Hacía un día espléndido de mayo y después de las últimas lluvias el campo estaba pletórico.
Aunque esta ruta comienza subiendo y no paras hasta el Collado de Los Pastores, estábamos disfrutando “de lo lindo”, sudando ya desde el principio pero disfrutando, el paisaje merece la pena.
Lo que sí que aprecié desde un primer momento, y además hice algún comentario de ello varias veces a lo largo de la mañana, es que para lo que había llovido y nevado, el terreno estaba demasido seco y pedregoso. Los cantos se levantaban facilmente y te “tiraban” ¡Había que ir con cuidado!
La mañana empezó a torcerse un poco más cuando, en un despiste del grupo en la primera bifurcación, la de la fuente, en vez de seguir de frente giramos a la izquierda. Y rodamos, sube primero y baja después, un tramo durante un rato hasta que una larga bajada empezó a “mosquearnos”. Era un claro signo de que nos habíamos equivocado en algún punto. ¡Y así era, vuelta atrás y sube y baja de nuevo!
Varios habíamos retrocedido ya al punto del error y decidimos esperar a los demás. Pasado un rato y viendo que no aparecía nadie, vuelta. Otra vez sube baja en busca del resto del grupo. ¡Vaya, esto era un auténtico mareo!
Resulta que Angel M40 había pinchado y estaban con él, ayudándole. Bueno pues nada, no pasa nada, unas fotitos y mientras tanto a seguir otra vez hasta la fuente. ¡Era la tercera vez que pasaba por ella, creo que no volveré a equivocarme de camino. ¡Si no hay mal que por bien…! En fin…
Siguió torciéndose la cosa en la subida. A Ángel M40 le estaba matando su menisco izquierdo. Seguiría “penando” toda la mañana.
Coronado el collado y reunido el grupo, dimos buena cuenta de unas barritas y unas frutas. Nos ofrecieron hasta beber de una bota de vino unos senderistas. No bebimos, lo prometo. Bebimos agua y de nuestros preparados deportivos.
Volví a hacer comentarios sobre lo seco del terreno, incluso de que extremáramos las precauciones para llegar todos bien a las “jarras”.
Después de un rato y unas fotos comenzaba la bajada. Moste primero, luego Esteban y el resto detrás.
Solamente habíamos superado dos zetas. Delante de mí bajaban, a unos pocos metros, Esteban y Moste. Recuerdo que en una recta metí el máximo de desarrollo para alcanzarles, cuando al girar en la tercera, creo, veo que se ha producido hace escasos segundos una caída. No sabía qué había pasado pero se apreciaban bicicletas por el suelo y por lo menos tres o cuatro ciclistas en medio del camino. Cuando llegué a la altura del accidente la imagen que ví era dantesca:
Moste estaba en el suelo y la sangre recorría su cara por debajo de casco y gafas y ya se apreciaban las zonas golpeadas a simple vista. Estaba cubierto de polvo y sangre y no hablaba, tampoco se movía y lo peor era que desconocíamos el alcance del impacto por debajo de dichos complementos ciclistas tan necesarios. Gracias a ellos ha salvado mayores daños, o algo peor, en su ojo izquierdo y en su cráneo.
Los primeros momentos fueron tensos. Le hablábamos, sin querer moverle, hasta que empezó a dar muestras de consciencia. Posteriormente descubrieron que la sangre brotaba casi en su totalidad de su ceja izquierda, pero en esos primeros momentos parecía que salía de nariz y boca también. No se libraron ni su ceja, ni su cara, ni su pierna y tampoco, al parecer y lo más doloroso, su hombro. Todo ello en el lado izquierdo de su cuerpo.
Después de los primeros momentos de auxilio entre Esteban, dos biker de Lorankedadas que presenciaron la caída, y yo mismo, despejamos el camino para que los que siguieran bajando no tuvieran ningún obstáculo. Moste, recuperado un tanto de la primera commoción y con nuestra ayuda, logró sentarse a un lado y pudimos, con mucho cuidado, quitarle gafas y casco para limpiarle la cara un poco. Los demás empezaron a llegar. Todo esto sucedió, como mucho, en tres o cuatro minutos, aunque se hicieron eternos.
Ante un primer impulso de Carlos para que bajáramos alguien a por algún coche y después de haberles dejado mis pañuelos de papel y arropado con mi chaquetilla como pude al malogrado Moste, nos lanzamos Sinca y yo camino abajo en busca de “algo de ayuda”. Según iba bajando, iba pensando, con cuidado del terreno, eso sí, sobre la mejor manera de ayudar a mi primo. Yo no podría subir con mi coche, además del peligro que suponía para otros senderistas y ciclistas, estaba prohibido. Lo mejor sería llamar al 112 y que ellos organizaran la evacuación. Dicho y hecho, me paro, les llamo y me toman nota de mis datos, mi número de teléfono, del lugar del accidente y daños apreciables del accidentado, etc. Me dicen que se van a poner en contacto con “rescate del parque” y me llaman. Quiero avisar al grupo que estaba con Moste y… ¡No tengo cobertura en el móvil! A ver si andando unos metros…
Inicio la bajada de nuevo para alcanzar a Sinca, me estaba esperando. Cuando llego a su altura continuamos bajando hasta los coches.
Durante la bajada y viendo ya el helicóptero sobrevolando por encima, intento ponerme en contacto con Esteban o Juz pero nada, imposible, no hay cobertura. El resto de la bajada será una continua comprobación del móvil. Se iniciaba así un buen rato de aislamiento de unos y de otros. Los bomberos también estaban intentando hablar conmigo desde el helicóptero. Por fin logré escuchar un mensaje que me habían dejado en mi móvil indicándome que hicieran señales desde el grupo del herido para poder localizarles. Ahora la prioridad estaba en poder decírselo yo a ellos. Otra vez móvil que te va, móvil que te viene… ¡¡¡Por fin!!!, hablo con Esteban y le digo que le hagan señales al helicóptero. Le estaban viendo pero no sabían que les estaba buscando a ellos.
Una vez localizados comienza el rescate. Primero del herido y luego de su bicicleta. Así los demás podrían bajar ligeros. Todavía quedaban varios kilómetros de descenso.
Mientras tanto me avisan que pase a recoger la bicicleta por el cuartel de la Guardia Civil de Manzanares el Real y que a Moste le ha llevado al Hospital La Paz una ambulancia del SUMMA.
Recogemos la bicicleta del cuartel e iniciamos el viaje de regreso a casa.
Llego a Torrejón descargo las bicicletas de Carlos y Moste, se las queda en su garaje, y me marcho rápidamente a casa a ducharme y a ir al hospital. Allí llevaban un rato su mujer y la mía esperando el parte médico. Luego seguiríamos toda la tarde esperando una posible alta médica que no se produciría hasta el día siguiente. Había que tenerle 24 horas en observación y realizarle diversas pruebas. También coserle con varios puntos su ceja abierta, creo que 6 ó 7.
Felizmente todo ha sido un buen susto sin demasiadas complicaciones excepto una fisura en el hombro, la cara como un “cromo”, la pierna con arañazos varios y la cabeza… ¡¡¡Ay, madre, LA CABEZA DURA, BOLO!!!
Gracias GERA, gracias 112, gracias SUMMA, gracias Guardia Civil por vuestra profesionalidad.
También damos las gracias a los dos compañeros biker de Lorankedadas http://lorankedadas.blogspot.com/ Desde ya, queda puesto en nuestros enlaces como página amiga. Nos ayudaron a atender al malogrado Moste desde el primer momento, GRACIAS A TODOS.
Lo que dijo la prensa del suceso:
(Si la página de la noticia ya no existiera en el sitio, haced clic sobre las fotos para ver la noticia en el momento de su publicación)
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Muchisimas Gracias Nicolas por tu ayuda, espero vernos en mejores condiciones.
Amigo Abellan , q sorpresa verte por estos lares. Aqui no tenemos ni Calderones ni bar,jajaja. Nos vemos tio, ya te contare.